Emergente se escribe con cuatro “e”

Explorar, Experimentar, Evangelizar, Escalar: enfrenta así tu acercamiento a una tecnología emergente.

Una tecnología emergente por definición está apenas asomando la cabeza. Es nueva, tiene baja adopción, no es muy conocida.

No sabemos si va a dominar el mundo en pocos semestres o si terminará en el cementerio de las falsas promesas.

Frente a lo nuevo sentimos una curiosidad natural; a veces no es suficiente para que le dediquemos tiempo: dejamos que gane la inercia y postergamos nuestra aproximación.

Tiene sentido: conservamos energía para lo que necesitamos seguramente – lo incierto puede esperar.

A veces, sin embargo, nos sentimos atraídos por alguna de esas tecnologías emergentes: algo en ella parece responder a una necesidad profunda, o resuena con nuestra visión del mundo o de la vida.

El balance curiosidad/inercia se altera y nos mueve a la acción.

Tal vez sintamos que nos está dejando el tren; u olemos una oportunidad única de acelerar hacia nuestros sueños; o simplemente las primeras aplicaciones son cercanas a nuestros intereses.

Sea cual sea la motivación, el impulso está. Surge entonces la pregunta: ¿cómo me acerco a esta nueva tendencia?

Respondo a esta pregunta con las cuatro “e”: un simple ayuda-memoria que vengo usando hace tiempo y del cual me enamoré cuando me di cuenta (ver título del post) que emergente se escribe con cuatro “e”.

Las cuatro “e” de la tecnología emergente

Empezamos en la ignorancia y terminamos en un posible cambio de nuestra manera de trabajar – cada “e” es una etapa en este proceso de acercamiento.

El primer paso: Explorar.

Cada una tendrá su aproximación favorita: podcast, videos de YouTube, libros, artículos, conversaciones – es la era del contenido infinito, algo vas a encontrar que te guste.

No importa el medio; importa que estemos absorbiendo el nuevo lenguaje de esta tecnología.

Es una etapa de máxima libertad: no te limites. Está bien encontrar fuentes confiables, pero parte del valor también está en encontrar tu camino individual, el que nadie más está emprendiendo.

Si te sientes perdida e ineficiente en esta etapa, regocija: lo estás haciendo bien.

Finalizando la etapa de exploración sabrás cuáles partes del Nuevo Mundo te son más afines (o más útiles); esta es la señal que estás lista/o para pasar a la segunda e.

Segundo paso: Experimentar.

Experimentar significa ponerte un objetivo relevante y tratar de alcanzarlo con la nueva tecnología. Es importante que ya estés en el campo de la aplicación concreta: lo que estás tratando de hacer debe ser relevante para ti.

Puede ser algo nuevo que nunca habías intentado antes o puede tratarse de una tarea tradicional de tu trabajo que quieres enfrentar de nueva manera.

Un juego o un pasatiempo no es suficiente: aquí es donde pones a prueba la nueva tecnología para ver si te sirve de algo.

Por tu cuenta o en equipo, prepárate a muchas iteracciones.

Muy importante que conduzcas más de un sólo experimento; lo ideal es que sean cuatro o cinco.

Esto porque al tratarse de una tecnología muy joven la probabilidad de que te encuentres con el éxito es muy baja. Habrá obstáculos imprevistos o hasta limitaciones de las nuevas herramientas.

Por esto es importante que te des muchas oportunidades de tener éxito: una sola no es suficiente.

Los fracasos te darán aprendizaje; los éxitos abrirán la puerta a la siguiente “e”.

Tercer paso: Evangelizar.

Si trabajas completamente solo, sáltate esta etapa. Pero si para implementar tu solución exitosa necesitas de otro ser humano dedícale tus mejores energías y mucho cuidado.

Si estás en una organización compleja, este es el momento de hablar en detalle de lo que hiciste. Alguna conversación ya la habrás tenido, pero ahora debes ir más allá: debes evangelizar.

Posiblemente necesites autorización para seguir adelante; o presupuesto para comprar la versión paga; el apoyo de IT para una implementación ordenada o de otras funciones; o simplemente necesites tácita anuencia.

Para cada una, tu tarea será explicar: qué hiciste, por qué es la mejor solución (o al menos mejor que el estatus quo), cuando costará yendo adelante, por que es segura, qué riesgos presenta y cómo se pueden mitigar, qué caminos abre y por que son muy buenos para ti y para la organización.

En una palabra: evangelizar.

Para ti va a ser evidente, para los demás no: prepárate a muchas conversaciones.

Recuerda que estamos hablando de una tecnología emergente. Nadie sabe mucho de ella, y buena parte de las ideas son prejuicios que radican en la cobertura de los medios y no en la experiencia.

Tus interlocutores estarán viviendo la misma inercia que tú experimentaste al principio: es tu tarea moverlos con ejemplos, argumentos, entusiasmo, resiliencia, tenacidad.

Esto vale incluso si eres la jefa, la decisora última: al evangelizar obtendrás la participación plena y entusiasta de tu equipo y no solo el cumplimiento formal de una orden.

Con el equipo a bordo y bien alineado, empieza la etapa final.

Cuarto paso: Escalar.

Habiendo descubierto una aplicación concreta y eficiente de la nueva tecnología el siguiente paso natural es ampliar su alcance.

Ahora es cuando elevas los resultados de tu experimento un nivel arriba, cuando le abres a otras personas las puertas que tú encontraste cerradas y que llevan a un trabajo más eficiente.

Poco a poco aumenta la adopción de tu solución y el impacto sobre la organización (y sobre los clientes).

Aquí la tecnología está dejando de ser emergente y pasando a una mayor madurez: solo escalas si te sientes confiado que seguirá habiendo soporte para esas herramientas que estás empezando a adoptar.

Puede que la mariposa que tenías en mente salga más como una guanábana: esto es lo lindo de escalar.

El ciclo está completo.