IA: el costo invisible del éxito

Una adopción vertical ganadora trae buen ROI pero puede fracturar al equipo humano

La adopción vertical es irresistible para cualquier empresa:

  • identificas un caso de uso específico
  • Activas TI o contratas a un proveedor
  • describes el proceso, lo automatizas y
  • obtienes un ROI medible.

Es la victoria rápida que puedes presentar -con números concretos- en la próxima reunión de la célula de IA y luego a la Junta Directiva.

Hacer lo mismo con menos gente no es exactamente una idea revolucionaria.

Si este es el único tipo de adopción que se adelanta en la empresa, la IA termina siendo vista como una solución diferente aplicada a procesos existentes – con el típico impacto de reducir costos de personal.

Mientras tanto, el 85% de los empleados no sabe en qué usar su asistente para generar valor real: un desierto de casos de uso.

Según Section, el 26% de trabajadores admite no tener ningún caso de uso relacionado con su trabajo.

Otro 60% solo tiene aplicaciones de nivel principiante: hacen con la IA lo mismo que harían con Google – búsquedas básicas, resumir emails, reescribir textos.

Están en la trampa.

El problema no es que la gente no sepa hacer un prompt; es que no sabe para qué.

Si de un lado se habla de los avances (verticales) de la IA y del otro no se nota su impacto en el día a día (horizontal), el resultado es una fractura.

La fractura que no ves
Así no se puede

Cuando la estrategia se enfoca solo en lo vertical, comunica un mensaje involuntario: la IA viene a reemplazar funciones específicas. Y la gente lo percibe exactamente así.

El resultado es una fractura silenciosa.

Quienes ven sus funciones automatizadas sienten la amenaza; los compañeros de otros departamentos acompañan con trepidación.

Si mientras tanto no tienen acceso o no reciben acompañamiento en lo horizontal terminan frustrados y siguen en sus rutinas anteriores.

El 40% de trabajadores dicen que estarían bien sin volver a usar IA nunca más. Entre los contribuidores individuales – las personas que más se beneficiarían – el 68% reporta sentirse ansioso o abrumado.

¿Por qué? Porque se les vendió como algo fácil, pero descubrieron que no tienen tiempo ni conocimiento suficiente para generar impacto real.

La adopción tiene etapas: exploración, experimentación, escalado. El problema es que muy pocas personas pasan de la primera.

Según el estudio de Section (entre empresas de más de 1,000 personas en Estados Unidos) solo el 3% son “practicantes de IA” – personas que integran la IA significativamente en sus flujos de trabajo. El 97% restante la usa pobremente o no la usa.

Y esto no se arregla con más capacitación en prompting ni se mide sólo con frecuencia de uso: no nos sirve que alguien use IA como Google cinco días a la semana si lo que realmente buscamos es que transforme su trabajo.

La barra sube

En 2025, “ser bueno en IA” significaba usarla con seguridad y escribir prompts decentes.

En 2026, el umbral es incorporar IA en tareas significativas. Generar valor real. Dar el salto de “explorar” a “experimentar” con éxito.

La adopción horizontal es más difícil.

Tienes que repensar cómo trabaja toda la organización, potencialmente miles de personas, y el ROI es incierto.

Pero es necesaria si quieres ver impacto en el mediano/largo plazo – y si quieres mantener al equipo humano alineado con la adopción (y no en modo “resistencia pasiva”).

Esto significa tratar el desarrollo de casos de uso -en especial si está a la cabeza de la adopción- como una competencia core, no como responsabilidad personal.

Crea bibliotecas por función. Asigna a cada líder la responsabilidad de identificar casos de uso para sus reportes. Y reconoce que la barra va a seguir subiendo. Lo que hoy es avanzado, mañana será básico.

La adopción vertical no está mal – pero por si sola es insuficiente.

Debemos celebrar las victorias de la automatización, pero no podemos dejar atrás la transformación verdadera: la de las personas.

Si usas ChatGPT, explora tres facetas del líder de la IA personal: