Los KISS se trastean al metaverso

Y de paso nos muestran el futuro del entretenimiento: para que un show en vivo tenga éxito, ya no hace falta que el artista esté vivo.

“Aquí estamos, volviéndonos inmortales”.

Son palabras de Paul Stanley, uno de los fundadores de KISS junto a Gene Simmons, cuando se refiere al anuncio de la “nueva era” de la célebre banda.

Después de 50 años de carrera, se han vuelto un ícono pop que trasciende generaciones.

Justo al final de su último concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, el 2 de diciembre pasado, los dos ultra-septuagenarios le dieron a sus fans una indicación de cómo van a seguir deleitandolos: en el metaverso.

Apenas desaparecieron sus semblantes del escenario en una nube de humo blanco, un video presentaba al mundo sus avatares.

La despedida sólo era para los cuerpos físicos de la banda: sus representaciones digitales van a seguir para siempre. O al menos mientras puedan generar ingresos…

De los ABBAtars a los VirtuaKISS

Estoy seguro que los KISS estuvieron muy atentos al experimento de otra banda ochentera de cuatro letras: los ABBA.

Hace más de un año, las estrellas de Mamma Mia, Dancing Queen y Winner Takes It All anunciaron un concierto “phygital”: en escena no iban a estar ellos sino sus avatares (de ahí los ABBAtars), apoyados en un teatro construido aposta para que la magia funcionara a la perfección.

Hoy podemos decir que ha sido un éxito: 7 funciones semanales siempre agotadas, temporada extendida hasta noviembre 2024 y al menos 200 millones de dólares de facturación (contra los 175 M USD, así que a partir de ahora es que empieza la ganancia).

En otras palabras, los ABBA están generando 2M de dólares por semana gracias a un show en  vivo al cual no tienen que asistir. Money, money, money.

Con estos datos en la mano, se entiende de donde viene la “nueva era” de KISS – además que las empresas que les están ayudando a ponerla en práctica son las mismas que trabajaron con el grupo sueco.

La nueva era de KISS empieza hoy y no termina nunca.

Se entiende también el timing de su registro de marca en entorno virtuales: justo cuando se empezaba a conocer el flujo de reservas al concierto de ABBA…

Los rockeros tienen la gran ventaja de haber sido más “virtuales” desde el principio, gracias a su maquillaje original y muy reconocible: esto va a tornar más fácil el tránsito a la condición de íconos puros, completamente “liberados” de su humanidad.

El futuro de los shows “en vivo”… no necesita que el artista esté “vivo”

Me imagino un calendario de conciertos en el año 2050: al lado de los ídolos del momento podrán estar los ABBA, los KISS y quien sabe cuantos artistas más que decidan apostarle a la “eternidad musical”.

Elvis, Michael Jackson, Celia Cruz y Juan Gabriel ya no pueden: hay que pasar unas buenas horas en estudio para hacer el motion capture que está a la base de la magia. No descarto que herederos ambiciosos traten de revivirlos, pero sospecho que la acogida no sería positiva (si el caso de Elis Regina en el comercial de Volkswagen nos enseña algo).

Los demás están a tiempo.

Si Mickey Mouse puede actuar en eterno, ¿por qué no Taylor Swift, Madonna o Shakira?