No hay “iPhone moment” sin “Nokia decade”

Para que un producto sea exitoso, montarse sobre los hombros de un gigante es de gran ayuda…

Confieso que me irrita mucho escuchar a los expertos invocar un “iPhone moment” cada dos por tres.

Me irrita porque a veces percibo una perspectiva falseada, como si el iPhone hubiese llegado de la nada a convencer al planeta de que el celular era un objeto necesario.

En realidad, miles de millones de personas ya usaban teléfonos celulares cuando llegó – la mitad de la humanidad, para ser exactos.

Para que haya un “iPhone moment” debe existir previamente una “Nokia decade”.

¿Así o más claro? Muchos méritos a Apple, pero el hábito ya estaba…

Esto es relevante sobre todo para las lectoras y los lectores más jóvenes (menos de 30 años, digamos), que tal vez se imaginen un mundo sin celulares de improviso convertido al iPhone sin etapas intermedias.

Los demás vivieron la época de los BlackBerry  y saben que Apple llegó a un mercado ya maduro.

Esta “falacia del éxito instantáneo” se olvida que antes del “smartphone” existió el “cell phone”, y que sin este último el primero no habría podido despegar cómo lo hizo.

Un “iPhone moment” es una innovación que revoluciona el uso de una tecnología; un cambio disruptivo que transforma un mercado.

Para que se de, debe haber una tecnología ya en uso, un mercado a disrumpir.

Cuándo se presentó el primer iPhone, en 2007, ya era normal tener un teléfono celular en el bolsillo. Ya se había desarrollado el hábito de cargar un pedacito de plástico, metal y vidrio durante todo el día. Apple no tuvo que convencer a nadie.

No es fácil que un nuevo hábito tenga difusión global. Para que miles de millones de personas incluyan una nueva rutina en su día a día lleva muchos años; requiere una sucesión larguísima de productos exitosos y asequibles.

Entre 2003 y 2012, la sola Nokia vendió 3,500 millones de teléfonos. Estos son los “hombros de gigante” en los cuales se irguió Apple.

La “falacia del éxito instantáneo” es importante cuando miramos al futuro: podría llevar a proyectar de manera equivocada la difusión de nuevas categorías de producto.

Tomemos por ejemplo los visores de realidad virtual:  la llegada al mercado de las Vision Pro de Apple no va a ser un “iPhone moment”, por la simple razón que la categoría no está lista – le falta la “Nokia decade”.

Quien parece se encargará de esta etapa de construcción es Meta, con sus Quest pasadas, presentes y futuras. Su tercera generación aumentó de precio y se alejó un poco de las ambiciones de masividad –  pero sigue siendo un producto “asequible” que puede llegar a decenas de millones de hogares. Obviamente 500 dólares no son pocos, pero empalidecen frente a los 3,500 de las Vision Pro

Dónde en cambio ya está abierta la puerta a un “iPhone moment” es con la Inteligencia Artificial Generativa basada en texto: 25 años de Google nos han acostumbrado a pedirle información a una página en blanco  (que casualmente es la interfaz elegida por ChatGPT).

También nos estamos acercando en el control por voz, gracias a Alexa, Siri y Google assistant – pero más en gafas (estilo Ray-Ban Meta) y no en pines (estilo Humane AI) por la simple razón que las primeras ya cuentan con profunda aceptación social y millones de daily active users

Para América Latina me voy con las gafas de Meta - además que su IA se llama… Llama

Dos consideraciones personales para concluir

  1. Mira mi perfil de LinkedIn y verás que en el año 2,000 yo estaba trabajando en Nokia. 

Era Partner Manager para el Sur de Europa de la división Mobile Internet Applications – construíamos (en otras palabras) el App Store para el ecosistema Nokia encontrando proveedores de contenido y aplicaciones que pudieran agregar valor a los usuarios (y convencerlos a usar más datos).

Era la época del dominio global. Se escribían libros sobre la fórmula del éxito de esta pequeña compañía finlandesa que empezó vendiendo botas y terminó representando el 3% del PIB del país.

Faltaban 7 años para la presentación del iPhone, y ya todo el mundo (casi literal) tenía un celular. En su mayoría hacían llamadas, mandaban mensajitos y poco más (Snake, por ejemplo).

Ya existía el Communicator – pero lo que entonces nos parecía un teléfono inteligente hoy solo demuestra lo lejos que estábamos del smartphone.

Si: yo soñé con tener uno de esto y quedé feliz cuando finalmente me lo asignaron…

El entusiasmo de esa época me contagió y me formó, pero quiero aclarar que esta nota no es el grito de un “Nokiano” resentido contra quien le robó el trono.

Salí de Nokia en 2003; nuestro liderazgo sí estaba siendo amenazado – pero por Blackberry. En Cupertino estaban ocupados lanzando computadoras (y iTunes).

  1. Me molesta cómo la expresión “iPhone moment” excluye a casi todo el planeta

Tomemos América Latina: la inmensa mayoría usa Android – no iPhone.

Esto parece sugerir que nuestro momento no ha llegado todavía.

Que pronto abriremos los ojos y pasaremos de nuestro primitivo “antes” al “después” glorioso de la manzana.

Yo sé que el 90% de los periodistas norteamericanos usan iPhone, con porcentajes me imagino mayores entre los que cubren tecnología.

Pero me rehuso a pensar que estén viviendo otra realidad, otra industria, otra dimensión superior a la que habitamos los usuarios de Samsung, Xiaomi o Huawei .