Presencial, remoto, sintético: la (in)esperada evolución del trabajo

Presencial, remoto, sintético: la (in)esperada evolución del trabajo

La pandemia ha demostrado que los knowledge workers pueden reducirse a puro flujo de bits; ahora la Inteligencia Artificial tiene el camino despejado para reemplazarlos.

El COVID-19 introdujo millones de personas al trabajo remoto, de manera rápida y a gran escala.

La velocidad sorprendió a todos – hasta las empresas. McKinsey muestra que  esperaban demorarse más de un año en avanzar en el remote working; bajo presión les tomó 10 días.

En cuanto a escala, la palabra es global. No son muchos los fenómenos realmente planetarios, pero este lo fue.

Para Dall-E 3, así se ve una oficina latinoamericana. La vista está bien, pero… ¿la mesa?

El resultado fue contundente: la inmensa mayoría de los trabajos de oficina se podían desempeñar desde casa.

Todos nos transformamos en flujos de ceros y unos. Nos manifestábamos por videollamada (ceros y unos), por correo (ceros y unos), por Whatsapp, por teléfono, por Slack (ceros y unos todos).

Para trabajar necesitamos internet, un cerebro y una conexión entre los dos – pero no un cuerpo.

Ver nuestros trabajos convertidos en flujos de bytes hizo más fácil ser sustituidos por una máquina; lo que faltaba era la tecnología que le permitiera a esta última entender el lenguaje humano y expresarse como nosotros.

Que entre la Inteligencia Artificial generativa.

Si estoy comprando por whatsapp, no me interesa (ni me doy cuenta) si del otro lado hay un ser humano, un bot de alta calidad o una combinación de los dos: lo importante es concluir la transacción.

Es más: probablemente delegaré la tarea a una máquina yo mismo, mientras me dedico a generar valor en otras tareas más sofisticadas – ya lo hizo Google hace 5 años con el teléfono, cómo será ahora con los nuevos LLMs…

Infinitas situaciones se resolverán con agentes de IA “hablando” entre ellos: va a ser la solución más eficiente, por ende la favorita de las empresas (y de las personas).

Es la tercera etapa: después de la Analítica y la Generativa, llega la IA Agente, que toma decisiones y las implementa.

Esta “agencia” podrá expresarse de dos maneras:

  • Genérica, a través de sistemas difusos o
  • Humanizada, con la creación de “empleados sintéticos”

Una agencia genérica es más fácil de imaginar hoy: interactuaremos con una especie de “cloud inteligente” en representación de una empresa o de una función completa.

En este caso habría -por ejemplo- una “IA de Talento Humano” encargada de todo: desde la Employee Experience hasta las entrevistas a candidatos.

Una simple evolución del estado de cosas actual.

En el otro escenario, la agencia humanizada, cada rol sería representado por una IA dedicada: una para la selección, otra para atender quejas, otra tal vez para los fines de semana y las noches – cada una con su personalidad, su skill set y su experiencia especializada.

En el primer caso estamos frente al trabajo automatizado de una máquina; en el segundo a empleados sintéticos.

https://vertimedios.com/el-unico-robot-que-tengo-en-la-casa-me-ha-mostrado-el-futuro/

“Una nueva manera de crear empleados artificiales”, anuncia Lindy, una startup empeñada a realizar esta visión.

Crea una Lindy o un ejército de ellas para que trabajen juntas en perfecta armonía: tú decides. Cada una vendrá con sus ventajas:

  • Disponibilidad 24/7/365
  • Entrenamiento solo al principio, para uso en la eternidad
  • Más rápida
  • Más económica
  • Infinitamente escalable (“imagina pasar de 1 cliente a un millón sin tener que contratar a nadie en servicio al cliente”)

No sé si cumplirán con la promesa, pero la tecnología ya está; si no lo logran ellos lo hará alguien más.

Los empleados sintéticos

ya están preparando

su hoja de vida…