Una IA en el Congreso

Locura total… ¿o una buena idea?

Cuando los habitantes de Brighton, en el sur de Inglaterra,  vayan a las urnas el próximo 4 de julio, en el tarjetón van a encontrar a “AI Steve”, el primer candidato sintético en la historia. Su promesa: si entra al Parlamento, va a votar en línea con lo que opinen sus electores, consultados a través de un sistema online activo 24/7.

Detrás de él hay un ser humano, Steven Endacott, que se compromete a desplazarse físicamente para apretar los botones de votaciones y firmar asistencia.

A primera vista es muy mala idea: juntar los personajes que menos inspiran confianza (los políticos, fuente Edelman Trust Barometer 2024) con una tecnología que polariza (35% la rechaza a nivel global versus un 30% que la recibe de brazos abiertos, según la misma fuente) parece una receta para el desastre.

Pero, pensándolo un poquito más… ¿Qué tal que detrás de esta “noticia curiosa” se esconda el futuro de la participación democrática?

AI Steve te escucha y se interesa por TODOS tus problemas
Imagen de una IA generada por otra IA (fuente www.ai-steve.co.uk)

AI Steve defiende algunas posiciones: más acceso a casa propia, impuestos para los eCommerce, apertura a la comunidad LGBTQ+, universidades más baratas.

Pero principalmente está dispuesto a escuchar: de día, de noche, fin de semanas y festivos. Siendo una IA puede hablar con sus electores todo el tiempo que sea necesario, dando respuestas pero también absorbiendo puntos de vista.

Ningún tema es insignificante para él: puede “prestarle atención” a miles de conversaciones al tiempo, así que si tu tema es tan puntual cómo la recolección de basuras orgánicas en tu calle cuando la temperatura baja… ¡adelante!

AI Steve será todo oído – otra manifestación de la paradoja de la humanidad artificial.

Para evitar pulverizar el impacto, la idea de Endacott (el Steve de carne y hueso) es que 5,000 “creadores” identifiquen políticas relevantes y que después las sometan a 5,000 “validadores” para que estos -en una especie de primaria- definan cuáles vale la pena llevar al Parlamento.

Una vez identificadas las “políticas de la gente y para la gente”, el ciclo se completa con la votación IRL (In Real Life) por parte del “humano”: por esto se le dice “representante”.

“Esto es sólo el primer paso”, dice Endacott. “AI Steve podría ser el padre fundador de una nueva manera de hacer política”.

Para este fin ya cuenta con un partido, SmarterUK, que buscará replicar el experimento en otras circunscripciones.

Qué hay detrás – y a que futuro apunta
AI Steve y Steven Endacott - Fuente: Reuters

Detrás de la candidatura de AI Steve podría haber un interés económico: pocos días antes de lanzarse, su humano de referencia asumió como chairman de Neural Voice – la empresa detrás de la tecnología empleada en todo el asunto.

Parece que la campaña no es electoral sino publicitaria.

Si no lo eligen, igual habrá obtenido millones de impactos a nivel global para su empresa; y también nos habrá dejado una inquietud: ¿qué tal que efectivamente se pueda usar la tecnología para construir una experiencia democrática más avanzada?

El tema es delicado.

Black Mirror le dedicó un magnífico episodio, “El momento de Waldo”: un oso azul concentra el descontento de los electores de -oh, sí…- una pequeña ciudad de Inglaterra.

Es el tercer episodio de la segunda temporada: búscalo en Netflix, vale la pena. Dos verbatim para antojarte: “Todos tenemos iPhones y computadoras… ¿para qué necesitamos los políticos?” y “Puede que nos sea real, pero es más real que los otros candidatos”.

Muchos políticos en campaña quieren “devolverle la voz a las personas del común”: la Inteligencia Artificial podría usar su “naturaleza promediada” cómo una fortaleza.

Si un modelo grande de lenguaje regurgita lo que ingirió en su entrenamiento, esto lo calificaría como representante ideal.

AI Steve va en esa dirección – y no es el único: también está VIC (Virtual Integrated Citizen), candidato a la alcaldía de Cheyenne, Wyoming.

La gran pregunta es: si es cierto que hoy ni la IA ni los políticos gozan de la confianza de “la gente” ¿cuál de los dos la logrará primero? ¿El político humano o el sistema automatizado de negociación del consenso?

Se aceptan apuestas.